BREVE HISTORIA DE LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR EN BOLIVIA (1930 HASTA NUESTROS DIAS)

Y ASÍ EMPEZÓ LA ORGANIZACIÓN…

Doña  Petronila  Infantes  ha sido  una de las fundadoras  del SINDICATO  DE CULINARIAS  Y RAMAS  SIMILARES  que se formó  en 1935, poco  después  de la  Guerra del Chaco.

Petronila nació en La Paz, pero poco después con su familia se fue a vivir a Eucaliptus, su papá iba a trabajar en la zona.

Luego su papá murió y Petronila que era jovencita tuvo que empezar a trabajar como cocinera en una empresa extranjera que buscaba oro; en la misma empresa su mamá trabajaba como camarera. Peta, como la llamaban, tenía que cocinar para unas 40 personas y al principio no era nada fácil para ella.

En 1932 hubo guerra del Chaco, y su esposo se fue y nunca más regresó. En los periódicos se leía su nombre como “desaparecido” y ya al último estuvo entre los “muerto” en la batalla, entonces ella estaba sola y con sus hijos pequeños; había dejado su trabajo y la empresa de los gringos se había cerrado.

Luego, se trasladó, junto a su madre y sus dos hijos, a la ciudad de La Paz a ganarse la vida. Poco tiempo después consiguió trabajo de cocinera. Como cocinara, evidentemente tenía que ir al mercado para hacer las compras de todo lo que necesitaba. Pero un día las señoras que ocupaban el tranvía, una de las principales vía de transporte que en ese tiempo atravesaba la ciudad de La Paz, pues alegaban que las canastas que llevaban las “cholas” les estropeaba la ropa y las medias. Petronila estaba furiosa y no aceptó que la echaran del tranvía. Fue así que se concentró la protesta de las mujeres trabajadoras que se veían impedidas de usar el tranvía y organizaron una manifestación que lanzó sus protestas frente a la municipalidad.

Cocineras, cholas, medio cholitas…Todas ellas estaban allá!

¡Llenita estaba la municipalidad!! Y llena de mujeres que reclamaban y decían:

  • ¿Por qué no podemos subir al tranvía? Cuando los tranvías están para las empleadas, no para las señoras.
  • Las señoras ocupan automóviles, el tranvía es para las que trabajan. Luego, las proclamas de las mujeres trabajadoras se transmitieron en la prensa: “El sindicato de culinarias pide con amplio derecho y justicia que se suspendan las medidas que prohíben el ingreso de las mujeres del pueblo a los tranvías, aduciendo el fútil pretexto de que son sus canastas molestan a las señoritas y les ensucian sus costosos vestidos de seda y que rasgaban las medias”.

Las protestas  y manifestaciones  de las culinarias  organizadas  no fueron  en vano. Finalmente,  ellas ganaron  la pelea.   Las autoridades  resolvieron que nuevamente  podían trasladarse  en el tranvía.

“No debe prohibirse radicalmente la entrada de bultos sino que el buen criterio de los cobradores debe apreciar cuando tales bultos puedan manchar a los demás pasajeros u ocupar el espacio de éstos, prohibiendo entonces su entrada”.

A partir de entonces, las culinarias – que así se las conocía a las trabajadoras encargadas de la cocina - se vincularon  a la “FOL”  FEDERACIÓN  OBRERA  LOCAL” pues los compañeros  les brindaron su apoyo  en esos días  de agitación.

“NOS HEMOS  ADHERIDO  A LA FOL  PARA TENER  MAS FUERZA  Y PARA QUE SEA  MÁS  GRANDE  LA FOL.”

“PARA QUE  TENGA  MÁS RESISTENCIA. EN LA FOL  ESTABAN LOS ZAPATEROS, SASTRES, ALBAÑILES, TODOS”.

Con esta lucha, las culinarias habían  visto  que con la  organización  podían  lograr  sus objetivos  y por eso  iniciaron algunos procesos para defender casos específicos de injusticia. Por ejemplo, el Sindicato  de Culinarias  se pronunció en favor  de una de sus  asociadas, Juana Morales,  en el proceso  seguido  contra el Sr. Calderón  por cobro  de indemnización.

Ella era una mujer  proletaria cuya salud se deterioró debido al trabajo durante largas jornadas durante 20 años de servicio como culinaria. Su empleador, Alejandro Calderón, la despidió  arbitrariamente  al verla envejecida  y enferma  sin reenumerarla  por los años de servicio prestado,  ni mucho menos  para su curación.

Por esta razón el Sindicato de Culinarias hizo conocer sus Principales  reivindicaciones:

  1. Libre expresión de ideas
  2. Libertad  de prensa
  3. Que el arte culinario  sea  reconocido  como profesión
  4. Jornada  de 8 horas
  5. Descanso  dominical
  6. Sustitución  de la palabra “doméstica”  con la de Empleada  de labores  del hogar
  7. Esta  reivindicaciones  fueron aprobadas  como Resoluciones  Finales  por el Congreso Obrero

EL PLIEGO PETITORIO

Sin embargo, las empleadoras negaron el reconocimiento a estos mínimos derechos pues  iban en contra sus  intereses.

Mientras los otros  sectores  de trabajadores  lograron  algunos derechos  como: Seguro  social, Vacaciones, Indemnización, horario  fijo  y el derecho  a la Sindicalización, las trabajadoras  del  hogar,  como las llamamos  hoy en día, quedaron  como el sector  más  rezagado.

Aún después  de 60 años de vigencia de  la jornada  de 8 horas  para los otros sectores, las trabajadoras  del hogar  todavía  no tenían este derecho.

Las Guarderías

Una reivindicación  que si se hizo  realidad  fue la construcción  de casas – cuna, guarderías  para los hijos  de las trabajadoras.

La mayor  parte de las compañeras  tenías 3,4 ó 5  hijos.  Frente  a esta situación  hemos  planteado  que se hagan  casas cuna  donde dejar  a los niños  mientras  se estaba en el lugar del trabajo.

LA FEDERACIÓN OBRERA FEMENINA

Después de las culinarias, en 1936, se han  organizado  las floristas  para que la Alcaldía construyera un mercado debido a un grave accidente que destruyó las inmediaciones de la Iglesia de San Francisco, donde ellas vendían flores.  Así  culinarias  y floristas  hicieron renacer  la FOL que había  sido  fundada en 1927.  Ya siendo  dos Sindicatos unidos, tuvieron la fuerza y la representación para atraer a otros sectores de vendedoras.

LA HISTORIA MAS CERCANA: HISTORIA DE NUESTRAS LUCHAS EN LOS ÚLTIMOS AÑOS

Durante un largo periodo, nuestro sector se dispersó y perdió su perfil. La alta dispersión de las trabajadoras y la dependencia con relación a sus empleadores probablemente hubieran sido las causas para nuestra despolitización.

Sin embargo, hacia los años ochenta, se renueva nuestro ímpetu organizativo; ímpetu que dura hasta nuestros días. El 20 de mayo de 1984 se organizó el primer Sindicato de Trabajadoras Asalariadas del Hogar en la zona Sopocachi de la ciudad de La Paz. Paulatinamente se fueron organizando otros sindicatos en Cochabamba, Potosí, Sucre, Santa Cruz, Trinidad, Tarija y Cobija fortaleciendo así la representación nacional y departamental.

En Cochabamba, el 28 de marzo de 1993, realizamos el “Primer Congreso Nacional de las Trabajadoras del Hogar” y como principal Resolución se funda la FEDERACIÓN NACIONAL DE TRABAJADORAS ASALARIADAS DEL HOGAR DE BOLIVIA (FENATRAHOB) para defender los derechos humanos y laborales de las trabajadoras asalariadas del hogar del país.

La FENATRAHOB, que aglutina a 15 sindicatos y 3 organizaciones en el ámbito nacional, está afiliada a la Central Obrera Boliviana (COB) y a la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLACTRAHO) que también es una organización  sin fines  de lucro  que agrupa  a todas las  organizaciones  de América  Latina  y el Caribe  para  promover  y defender  los derechos  de las trabajadoras  del hogar.  Se inicia  como acción colectiva de Trabajadoras  del Hogar en 1983 impulsado  por Adelinda  Díaz del Perú, Jenny Hurtado de Colombia y Aida Moreno de Chile se concreta como colectivo  Latinoamericano  y del Caribe  en marzo  de 1988 durante  el primer  Congreso  Latinoamericano  y  del Caribe  de Trabajadoras  del Hogar  en Bogotá  Colombia  con la participación de 11 países.

Actualmente, los países integrantes de la CONLACTRAHO son:  México, Guatemala, República  Dominicana, Costa  Rica, Colombia, Paraguay, Brasil, Argentina, Ecuador,  Perú, Chile, Bolivia y Uruguay. Estamos orgullosas de esta instancia internacional de la que la FENATRAHOB es fundadora.

En 1992, presentamos al Congreso Nacional de la República, el Primer PROYECTO DE LEY DE LA TRABAJADORA DEL HOGAR, dando a conocer nuestras demandas orientadas a eliminar las barreras raciales existentes en el trabajo del hogar y lograr el respeto de los principios de igualdad y no discriminación contemplados en la Constitución Política del Estado, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Internacional sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW) y otros instrumentos internacionales ratificados por Bolivia.

Esta lucha adquirió mayor fuerza tras la fundación de FENATRAHOB (1993) y la constitución del COMITÉ IMPULSOR POR LA APROBACIÓN DE LA LEY DE LA TRABAJADORA  ASALARIADA  EN EL  HOGAR.

Luego de una década de lucha, el 9 de abril de 2003, las Trabajadoras Asalariadas del Hogar, hemos conquistado la aprobación de la Ley de Regulación del Trabajo Asalariado del Hogar (Ley Nº 2450).  La Ley de 25 Artículos, defiende nuestros derechos y establece deberes, obligaciones y condiciones de trabajo, según principios de equidad, no discriminación, igualdad, respeto y justicia social.

La promulgación de la Ley de Regulación del Trabajo Asalariado del Hogar es la respuesta a nuestras luchas de larga data. Por un lado, las demandas de nuestras antecesoras, en la larga época oligárquica y, por otro lado, nuestras demandas y movilizaciones durante más de una década en busca de un trato justo, igualitario y no discriminatorio, reivindicando los derechos humanos y laborales de más de 137.000 trabajadoras asalariadas del hogar en Bolivia. Junto a ello, y en reconocimiento de nuestro trabajo, se ha decretado el “30 de Marzo” como “Día Nacional de la Trabajadora Asalariada del Hogar” por Decreto Supremo Nº 28655, promulgado  el 30 de Marzo  del 2006 por el Presidente  Evo Morales  en presencia de la Ministra de Justicia  Casimira  Rodríguez  Representante  del  Sector  de las Trabajadores  Asalariadas  en el Hogar.

La aprobación de esta ley fue un hito histórico para nosotras y para el país, pues siendo nuestro sector numeroso (representa el 17% de la fuerza de trabajo femenina en Bolivia) estuvo invisibilizado ya que ni las leyes ni quienes nos contrataban reconocían nuestra función como un "trabajo". Por ello mismo la ley fue duramente resistida por varios sectores. La discusión que hubo durante su aprobación nos mostró la discriminación en sus distintas facetas: la racial, de género, económica y política hacia el sector de las Trabajadoras del Hogar (TAHs). Nos mostró también qué profunda es la desvalorización del trabajo del hogar y del cuidado pues, siendo este trabajo formado por un conjunto de estas actividades totalmente necesarias y vitales para la seguridad e incluso la salud de los hogares, es menospreciado.

PERO SABEMOS QUE LA LEY NO ES SUFICIENTE…

Sin duda, la Ley 2450 de Regulación del Trabajo Asalariado del Hogar aprobada en abril de 2003 es nuestra principal conquista aunque somos conscientes de que los derechos no se cumplen con sólo contar con una ley. Es por esa razón que nuestra tarea sistemática y de gran actualidad es que la ley sea conocida y efectivamente usada como un instrumento para defender la dignidad, la ciudadanía y aún la seguridad física de las miles de mujeres que trabajan silenciosamente y quizás mucha de ellas en condiciones de trabajo no remunerado y, muchas veces, incluso sin derecho al tiempo libre.

Nuestros desafíos son enormes: Uno de los más importantes es romper el aislamiento en el que trabaja la Trabajadora del Hogar y si a ello agregamos la violencia simbólica de los y las empleadoras para que ella no estudie ni salga de la vivienda, tenemos dos razones que explican el por qué se hace difícil un crecimiento mayor de nuestras afiliadas. Un segundo reto es que ni las trabajadoras ni las/los empleadores teman al cumplimiento de la ley y que la vean como un recurso que protege una relación íntegra y transparente entre quien contrata el trabajo y quien lo presta. Un tercer reto es el crecimiento de nuestro sector que nos daría un respaldo mayor para seguir con demandas colaterales al “trabajo digno”, nos referimos al derecho a la salud; al derecho a la vivienda propia, entre otros. Un cuarto reto es que los sindicatos se conviertan en espacios de alegría y encuentro para las compañeras; en espacios de creatividad, de juego y de esparcimiento donde podemos emprender otras formas de aprendizaje y también de negocios propios. Finalmente, hay que señalar el reto de la autosostenibilidad de nuestro sector y el sueño de tener micro empresas que nos permitan financiar nuestros gastos de organización y ser más autónomas en este sentido.

¿COMO SIGUE ESTA HISTORIA?

Esta historia continuará. Esperamos y soñamos que la historia que nos aguarda sea la de un país más justo con todos y con todas. Deseamos y luchamos para que nuestro sector sea altamente cualificado así como reconocido de forma digna. Y que la situación de la Trabajadora del Hogar no sea un impedimento para aprender, para estudiar y para poder tener la libertad y los recursos para transitar hacia otros horizontes laborales.

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